Domingo, 09 de Diciembre (1984)
 

Lou Reed
Lugar: Anoeta, velódromo (Donostia)  
Asistencia: 9.000 aprox. Entrada: 1.300/1.500 pts.
Organizadores: Tiburón Concerts / Gay & Co.
 

Más de 9.000 personas asistieron anoche a su eléctrico y rockero concierto del Velódromo de Anoeta
Lou Reed, leyenda viva

Sus canciones son descriptivas, crueles, apocalipticas visiones que recrean, en el contexto formal de una actuación, los mil y un caracteres y personajes que se mueven en su desesperada aceptación de un destino asumido con ironia, desesperación e indiferencia.

En ocasiones sus canciones son autobiografias y en otras Lou Reed se muestra melancolico, triste, existencialista o cruel consiguo mismo, o con los personajes de su vida. Pero en la mayoria de sus incursiones dibuja lineas y sombras ambivalentes, donde el hombre se convierte en mujer, el parafso es en realidad un infiemo, el calor da frio y la apariencia es sólo una mascara.

Esta puede ser la historia de casi dos horas de concierto de un hombre llamado Lou Reed que ayer por la noche ante más de nueve mil personas demostro a la gente que su guitarra sigue viva. Que aunque Lou Reed de siempre ha sido un artista en continuo cambio, su directo sigue siendo tan etectrizante como sus en viejos tiempos y su rock and roll sigue sonando tan sucio y atractivo como hace catorce años.

Aglomeración y falsificación de entradas
La expectacion en estos ultimos dias segun se iba acercando la fecha del concierto, había ido subiendo en intensidad. El lleno era practicamente seguro y una vez mas miles de aficionados venidos de muy diversos lugares se dieron cita en el velodromo de Anoeta para asistir al ultimo gran concierto de este 84.

Fuera, en la pueria, las clasicas y ya habituates aglomeraciones para poder entrar. A pesar, de que las dos grandes puertas del velodromo estaban abiertas desde primeras horas de la tarde, la gente sigue esperando a ultima hora para asistir a los conciertos, y este es el motivo de que cada día las entradas a los mismos sean más incomodas.

Y como no, la misma vieja historia de siempre: las entradas falsificadas. En este concierto fueron muchas las personas afectadas por esta venta ilegal. Tres fueron los vendedores detenidos, algunos de ellos profesionales. Y muchos los aficionados afectados por esta venta que por esperar a ultima hora y ahorrarse las incomodidades da la cola de taquilla, tuvieron qua pagar doble entrada ante el engaño sufrido. Es una historia que ultimamente se viene repitiendo y todavía son muchos los aficionados que no se dan cuenta de este hecho.

Como en sus mejores tiempos
Los factores que concurrian en el concierto de ayer no podian fallar. Es incluso cuestión de sicología: si uno acaba de pagar una entrada por ver a un tipo que para muchos sigue siendo el numero uno es seguro que va a poner todo lo que pueda de su parte para salir gozoso del concierto.

Lou Reed tiene una doble excitacion a sus espaldas. La suya propia y la de su musica cuando se dedica a hacerla, ya que sus conciertos tienen dos partes bien diferenciadas, la ritmica y la de su universo. En ellos no hay practicamente espectaculo luminotecnico. Lou Reed y su banda lo cubren todo. Un cuarteto del que Lou es el director de orquesta. El que indica cuando debe alargarse un tema o cuando su guitarra debe inciar el punteo.

Durante las casi dos horas de concierto, Lou Reed anoche nos ofreció un amptio repaso de sus diferentes etapas. Desde «Waiting for may man» o «White Light, white heat» hasta Ias de mas reciente creacion, sus "Nuevas sensaciones". En las qua Lou se recreó, explicando la emocion de cada tema y poniendo su guitarra y voz al servicio de un electrico y rockero repertorio. No faltaron sus particulares baladas, pero fueron las menos durante toda la actuación. Arropandole en todo momento, un cuarteto que en ocasiones se vio un tanto insuficiente para versionar el repertorio del maestro. Roberto Quine, calvo guitarra, fue la mano derecha de Lou sirviendo sus punteos como contrapunto de muchas canciones. El bajista Fernando Saunders cumplió con su cometido mostrandose indiferente durante casi todo el concierto. Leonard Ferraro sudó lo suyo a la batería, marcando un ritmo que no pararía durante toda la actuacion. Y por ultimo, Peter Wood que apoyó en todo momento la labor de sus companeros. «Sweet Jane», «l'm waiting for my man», «Martial love» fueron los temas de calentamiento de una sesión que iría a mas y que finalizaria con un largo bis de cuatro canciones, que hicieron en todo momento sentir a Lou Reed el calor y el color de sus viejos y nuevos rocks. «Walk on the wild side» y «Satelite of love» fueron dos de los temas mas aplaudidos y coreados por el publico. «Underneath for bottle», «Legendary hearts» y «Doing the thins what the want to», este ultimo con acordeón a cargo del teclista Peter Wood, fueron de entre lo reciente lo mejor de la noche.

Y al final, uno tenía la sensación de que la leyenda de Lou Reed permanece aun viva. De que sus canciones. su particular forma de cantar y su ritmica guitarra van a seguir sonando durante mucho tiempo. Se habia certificado la leyenda, y uno de los mitos del rock se habia paseado triunfante por el velódromo de Anoeta.

Koldo SEBASTIAN (El Diario Vasco, Lunes 10 de Diciembre de 1984).

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Luces y sombras del maestro Lou Reed

Lo de la tarde del domingo en Anoeta fue una lección de sobriedad escénica y excelente musica rockera. Lou Reed salió a escena mezclado con sus musicos sin el mas minimo truco de precalentamiento o busqueda de expectación al que tanto solemos estar acostumbrados. Buen ejemplo para las bandas de heavy que envuelven su aparición en escena con insufribles horteradas. Reed ha conseguido una banda conjuntada hasta el detalle y eso Ie ahorra su labor de dirección que en el concierto de Bayona, en 1980, fue constante. El domingo, se bastó de los tipicos one, two, three y la orden final en cada canción a limpia sacudida de guitarra para templar a la banda. A pesar del frio reinante en el velódromo, el neoyorquino dejó pronto su chaleco plumifero para resistir casi dos horas en camiseta y en plan cachas. Puede que Ie diera a la heroina hace años, pero los cuarenta tacos los Ileva con bastante brio.

De la maestria al divismo hay un paso y el gran musico tuvo dentro y fuera del escenario un comportamiento distante y cerrado que a veces rondó el histerismo. Apenas un par de nice to see you (que agradable el veros) en las canciones iniciales y solo al final, con las diez mil personas entregadas a su musica, se permitio anadir al diplomatico gracias un much (muchas). Ni una referencia a Donostia; es posible que ni se enterara en que ciudad exacta estaba, ya el sabado los responsables de la gira pidieron que se les señalara San Sebastian en un mapa de Europa.

Siempre hay clases
Tiburón Concerts, socios en Donostia de Gay & Co, el gran monopolio catalán de la escena rockera, habian prometido alguna exclusiva con el famoso musico usamericano al menos a ETB y a este diario. Pero Reed y su cohorte de responsables (manager, gente de la casa discografica RCA. Gay Mercader...) torearon todo intento de acercamiento. En el aeropuerto de Fuenterrabia el musico de New York se quedó en el avión hasta que todos sus acompañantes, incluida su mujer filipina Silvia Morales, comprobaron en pista que los hondarrabitarras no se comían a nadie. En realidad apenas si habia una decena de personas al corriente de la arribada del famoso y un solo fot6grafo, el de este periódico. Reed pasó raudo del avión al bus, parapetado tras sus clásicas gafas oscuras y una gran gorra visera. Del bus al ascensor y una discreta escapada horas mas tarde: taxi-Avenida-un te en Maiz-cena en Cachón-taxi-ascensor del hotel.

Mientras tanto, parte de sus musicos se mostraron de un accesible enuaniador: el bajista Saunders o Wood, el hombre que daria un gran concierto de órgano e incluso de acordeón, buscaron permanentemente el acercamiento y la conversación. La entrevista insinuada por el manager con un manido «esta agotado, manana a las doce» y asegurada por los organizadores se convirtió en una broma para hacernos abandonar la cama el domingo por la manana. Hacia la 1,30 y cuando mister Reed hacia la digestión del almuerzo en su habitación apareció un equipo del programa "La Edad de Oro" de TVE que tenían cita concertada para las cuatro de la tarde. Alguien habia toreado a la prensa local mientras la tele de Madrid tenía las cosas atadas en exclusivísima. Parece que han filmado parte del concierto de Barcelona lo que seria una absoluta tomadura de pelo para con el resto de profesionales a quienes se les prohibió en Anoeta fotografiar e! concierto hasta su tramo final, lo que en argot se llaman bises o canciones concedidas a petición del publico.

Agobios, reventa y una de policias y enfermeros
Madurito como el Reed mismo y su distante guitarra calvo Quine era el numeroso publico que abarrotó el velódromo. Se echaba a faltar la chavaleria de los conciertos de rock heavy. Y se respiraba un ambiente bastante mas calmo que el reciente recital de Scorpios, por ejemplo. Aunque esta vez habfa hasta Policía Nacional en las puertas. Lo que volvió a sufrirse fue la tonura de la entrada. Es inmoral que el Ayuntamiento nos obligue a entrar como una manada de borregos en camión. Exigir que la gente este media hora antes en su sitio es un mal chiste cuando no suele estar clara la puntualidad de estos espectaculos. Esa puerta del velodromo es una ratonera.

Dos sevillanos afincados en Barcelona cayeron con las manos en la masa ofreciendo a bajo precio entradas falsificadas. Uno de ellos llevaba puesta la chaqueta de un empleado de Gay & Co; por la noche les habian desvalijado la camioneta. Era gente madura con pintas de profesionales y material de trabajo en el cuerpo del Bernabeu y Nou Camp. La cosa acabó en comisaria y alguno pagaria doble entrada por inocente. El publico se comportó: rock maduro para genie madura, entusiasmo en su justo punto y ordenada salida. Mientras tanto, los rigores organizativos mantuvieron a raya en la puerta de los camerinos al mismisimo Reed: el empleado Ie exigia la tarjeta de seguridad. No se permitió contemplar la larga prueba de sonido a nadie y, al final, Lou Reed y su gente abandonaron Anoeta en camioneta precedidos de una ambulancia y flanqueados por un Avia de la Policía Nacional. Made in USA.

Iñaki ZARATA (El Diario Vasco, Martes 11 de Diciembre de 1984).


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